AMELIA NOGUERA
- Los cuadernos de Aroha

- 18 abr 2020
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 3 may 2020

No se me ocurre mejor manera de anunciar a nuestra invitada que con el texto con el que nos da la bienvenida en su página web: Graduada en Humanidades, especializada en Literatura e Historia, ingeniera informática, postgrado en Didáctica e innovación educativa, e investigando para el doctorado en Literatura e Historia. Traductora, editora, profesora y, por encima (o por debajo) de todo, escritora. Cuando no escribo, observadora minuciosa, comedora de chocolate, cuidadora de rosales, paseadora de teckels, aprendiz de fotógrafa, pintora, bailaora, madre, hija, amiga… Ahí está el brillo de la felicidad, en ese instante en el que saboreas un cuenco de arroz con leche mientras escuchas a Sting. Esa melodía, Saint Agnes and the burning train, me recuerda a mi padre. Él la compuso para el suyo. Todo lo que importa.
Y, en este momento, todo lo que importa son los detalles que Amelia Noguera nos va a contar sobre su nueva novela: El paseo de los canadienses. Pasad y leed, por favor.
MC – Amelia, bienvenida a nuestra revista y gracias por atendernos. Para los lectores que no te conozcan, cuéntales quién eres, por favor.
AN – Gracias a vosotros, Marina, por hablar de literatura y de libros de esta forma tan especial en vuestra revista y también en vuestros encuentros entre autores y lectores.Yo soy una autora a la que le apasiona la Literatura y, después de cinco novelas publicadas, cada día más me gustan los lectores.
MC – Quiero darte la enhorabuena por El paseo de los canadienses, tu nueva novela. Sabes que te sigo desde hace tiempo y creo que esta va a ser tu gran novela. ¿Tienes esa misma sensación?
AN – Mil gracias, ¡sí! Es una novela que nació del corazón y de ahí solo pueden surgir grandes novelas. No me corresponde a mí juzgarla, pero la reacción de sus primeros lectores ha sido también la que tú comentas, como se dice en su portada, se queda grabada en el corazón.
MC – Ibas a escribir la continuación de La pintora de estrellas (que esperamos con mucho interés) y creo que fue documentándote para ella cuando diste con esta historia, y te llamó tanto la atención que decidiste dejar La Pintora y escribir una novela con lo que acababas de descubrir. Cuéntanos, ¿qué es el llamado paseo de los canadienses y dónde está?
AN – Así fue. Buscaba testimonios de personas que hubieran vivido una guerra y me encontré con los de varios malagueños que habían sobrevivido al espanto de la carretera de la muerte, la que llaman «la desbandá» en Andalucía. No pude escribir sobre nada más hasta que terminé de contar su historia. Creo que se lo debíamos. Sobre El Paseo de los Canadienses, sólo te diré que tiene mucho que ver con la ciudad de Málaga y la Guerra Civil, pero, para saber qué por qué se llama así a la novela, lo mejor es leer el libro.
MC – Este es uno de los muchos hechos callados que dejó la Guerra Civil. ¿Has pensado cuántos más puede haber que desconozcamos, tan crueles como este?
AN – Este es uno de los más vergonzosos. Normalmente, en la posguerra y durante parte de la transición, los crímenes contra lesa humanidad del Régimen franquista se mantuvieron ocultos mientras que los de los descontrolados republicanos se airearon siempre. Pero, en este caso, el propio gobierno republicano en el exilio tenía mucho que esconder: habían dejado abandonados sin refuerzos ni munición a las milicias republicanas en el frente de Málaga y los milicianos, ante la inminente entrada de un ejército «de verdad», desertaron y dejaron sin defensa posible a cientos de miles de civiles en una ciudad bombardeada y asediada por soldados profesionales de tres ejércitos enemigos. Pero algo así no ocurrió solo allí y poco a poco se van conociendo testimonios que, por miedo o por vergüenza, se habían mantenido ocultos durante décadas.

MC – Amelia, ¿vamos a saber algún día todo lo que pasó realmente en la Guerra Civil o seguirán ocultándonos la realidad?
AN – Es una pregunta difícil de responder, porque hay tantísima historiografía al respecto que averiguar cuáles fueron los hechos reales es muy complicado. La realidad ahora se oculta contando mentiras que parecen verdad y esta es una forma de enmascararla muy eficaz porque requiere un conocimiento de la Historia que pocos tienen. El problema es que algunos quieren seguir sacando rentabilidad a la manipulación de la Historia, por ejemplo y para empezar, todos aquellos que conservan propiedades que fueron robadas en la Guerra Civil o después durante décadas.
Será difícil que los herederos acepten la verdad. De ahí viene el discurso imperante de determinadas élites que pretende menospreciar la memoria histórica y ningunear a quienes quieren que se conozcan los hechos, se juzgue a los criminales y se condene de una vez de forma oficial la Dictadura.
MC – El ir descubriendo realidades de nuestra guerra que hasta ahora se han silenciado, ¿crees que nos daría para muchos libros sobre la Guerra Civil, pero desde otro prisma, como sucede con El paseo de los canadienses, que no es un libro más sobre la guerra? ¿Se escribirá/novelará algún día la gran verdad de nuestra guerra?
AN – Los seres humanos necesitamos relatos para entender la realidad. Y la Guerra Civil sigue siendo un lío monumental para muchos, ni la entendemos ni la conocemos en profundidad. Además, no duró 3 años, duró décadas, porque lo que en la posguerra se impuso no fue una reconciliación, sino un Estado de excepción en el que Franco y sus acólitos eliminaron sistemáticamente a sus oponentes. Yo diría que la guerra terminó cuando el Gobierno franquista se vio obligado a suavizar sus crímenes y sus políticas porque necesitaba la ayuda de Estados Unidos y el visto bueno de Europa para salir de la miseria y perpetuarse en el poder. Esa fue, de hecho, la mayor ignominia de la fase final de la Dictadura: que el resto de las democracias legitimara a Franco.
Por eso, la gran verdad de nuestra guerra y hasta de nuestra Historia se tiene que escribir por partes, ya que necesariamente hay que abordarla desde múltiples perspectivas que son imposibles de contar en una sola novela. Eso es precisamente lo que pretendo reflejar con el modo de estructurar El Paseo de los Canadienses.
MC –Has elegido a dos niñas como narradoras principales de lo que aconteció en la «carretera de la muerte». Te pregunto: ¿es tan traumático que necesitabas dulcificarlo de alguna manera y por eso escoges contarlo a través de la inocencia de Martina y Azucena? O ¿por qué las niñasy no otro personaje más «culpable»?
AN – Elegir a dos niñas que se hacen amigas en la carretera fue para mí la herramienta para poder contar un relato así y que no se me partiera el alma, y también de conseguir que el lector se implique en la historia y sienta más emoción que ira. Esta novela apela directamente a la emoción, porque así es como yo me sentía cuando empecé a escribirla: profundamente conmovida por el testimonio de los supervivientes. Y eso es lo que he querido transmitir.
MC – Por cierto, este no iba a ser el nombre inicial de la novela, pero quizás sea el más adecuado, ¿no?
AN – El nombre inicial era El imperio de las sombras, pero, mientras la concluía, Cercas publicó otra novela sobre la Guerra Civil con un título similar y decidí buscar otro. Y creo que sí es más adecuado, en la novela y en la vida las luces iluminan siempre las sombras. El Paseo de los Canadienses lo demuestra.
MC – Los que te hemos leído ya antes, encontramos un cambio muy grande respecto al tipo de historias que cuentas en tus otras obras. ¿El paseo de los canadienses abre un nuevo camino para ti, literariamente hablando? ¿O es algo puntual? Aunque contigo nunca se sabe…
AN – Eso digo yo, conmigo nunca se sabe… Soy una autora muy polifacética y mis novelas son resultado de mis inquietudes. Pero me siento muy cómoda en el género de la novela histórica, me gustaría seguir publicando en este género, aunque quizás mezclado con otros como el misterio o la magia.

MC – ¿Tienes un personaje favorito? ¿Y algún personaje al que no debamos perder de vista en ningún momento, por la razón que sea? ¿Cuáles y por qué?
AN – De esta novela, mis personajes favoritos son Ángela, la abuela de una de las niñas, y Fernanda, la madre de la otra. Me apasionan los personajes con aparentes contradicciones y que son como nosotros: a menudo, imprevisibles.
MC – ¿Es esta una novela de vencedores, vencidos, o de las víctimas, Amelia?
AN – Esta es una novela sobre las víctimas, Marina. Me cansé de oír la excusa de «ellos hicieron lo mismo». Las víctimas no son cromos, no se intercambian cinco de un equipo por veinte del otro. Las víctimas, todas, merecen ser reconocidas como tales, pero, para reconocer a las víctimas, hay que juzgar a los asesinos. Y esto aún no ha sucedido en España. Fueron condenados a muerte los asesinos de una parte de ellas, pero los asesinos de la otra parte, amparados por ese juego sucio de «los otros también lo hicieron», aún no. Esta novela pretende dar voz a las víctimas, a todas. Porque todas son iguales, las iguala el serlo.
MC – ¿No deberían tener las víctimas más protagonismo en los libros sobre la Guerra Civil?
AN – Hay una cantidad inmensa de literatura sobre este tema y no he leído toda, pero el discurso de la sociedad actual, el que lees en redes sociales, en la prensa, o incluso el de algunos de nuestros políticos, me lleva a pensar que tenemos en general una gran deuda con las víctimas, sí. Las hemos olvidado cuando a toda costa algunos han pasado décadas pretendiendo defender la legitimidad de los verdugos. Además, se da una circunstancia muy perversa con las víctimas, como si no hubiéramos superado la justicia milenaria del ojo por ojo y diente por diente, aunque aquí, además, con una descompensación tremenda en la cantidad de víctimas hacia el bando perdedor. Y la justicia hace mucho que dejó de ser eso. Así que sí, necesitamos más libros que recuerden y valoren a las víctimas. Las de todos.

MC – Te hice esta pregunta en la presentación de El paseo de los canadienses en la Librería Papelería Compás, y te la hago de nuevo: ¿Qué es lo que más nos va a sorprender de esta novela?
AN –Reconocer que, incluso en las peores circunstancias, siempre hay personas capaces de actuar con una intensa humanidad. Esas personas, a pesar de sus sombras, las que todos tenemos, están llenas de luz y hacen el bien a los demás. Tú me preguntaste en la presentación si eso no debería ser lo habitual y yo creo que no lo es, pero sí ocurre lo suficiente como para que el mundo, al menos en algunas partes del planeta, haya llegado a un grado de libertad y de democracia como el que disfrutamos en nuestro país y en otros de nuestro entorno. Esa actitud es la que nos salva de la barbarie.
MC – Todas tus novelas tienen un mensaje claro: la crítica social, un nexo común en todas ellas. ¿Cuál es el mensaje de El paseo de los canadienses?
AN – El de Cicerón: «La historia, testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, mensajera del pasado, ¿por qué otra voz, si no la del orador, puede ser encomendada a la inmortalidad?». Necesitamos conocer la Historia y no podemos permitirnos el lujo de olvidarla.
MC – Yo veo una gran película en este libro. ¿Lo llevarías al cine o la televisión si tuvieras la oportunidad? Por otra parte, ¿sería posible recoger la esencia de este libro en una película?
AN – Todas mis novelas son muy cinematográficas, me gusta conseguir que los lectores sean capaces de visualizar lo que escribo y, por supuesto, me encantaría poder ver a mis personajes convertidos en seres de carne y hueso. Y sí, creo que sería fácil convertir este libro en una película sin que perdiera lo que hace de él un relato muy especial.
MC – ¿Algo más que nos quieras contar, Amelia? Somos todo oídos.
AN – Solo daros las gracias por la labor que hacéis difundiendo la Literatura y a los autores. Es una maravilla leeros.
MC – Muchísimas gracias, Amelia. Ha sido un placer conversar contigo sobre esta novela que considero muy necesaria para entender un poco más de nuestra propia Historia. Mucho éxito y un feliz 2020, que las letras sigan creando magia.
AN –Gracias a vosotros y felices fiestas y un felicísimo 2020, nos vemos en el encuentro con los lectores del club de lectura La isla del aire.
Entrevista para Revista Pasar Página, enero 2020

Marina Collazo Casal. Entrevista publicada en la REVISTA PASAR PÁGINA 25, Enero 2020: https://drive.google.com/open?id=1ew5UMFfu1aWX-bBtWwMev-mTHW38Iu22



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